La estancia en la clínica/hospital y las visitas al bebé.

 

Hoy quiero centrarme en las estancia en la clínica. En esos 3 o 5 días en los que somos conscientes de que nos hemos convertido en mamás por primera vez o de nuevo en mamás de otro bebé que no tiene porque ser el primero. No vamos a centrarnos en el parto, eso lo reservo para un artículo mucho más extenso en el que me gustaría que pudierais aportar vuestras propias experiencias y convertirlo en un espacio dinámico.

Soy una de esas afortunadas mujeres que tiene un recuerdo maravilloso de su parto y de su estancia en la clínica. Digo afortunada porque he compartido mi vivencia con multitud de madres que, por desgracia, guardan un terrible recuerdo de tan maravillosa experiencia.

Así que aquí van una serie de cosas a tener en cuenta;

La habitación.

No puedo hablar concretamente de un tipo de habitación de clínica u hospital porque todo depende de a qué clase de hospital o clínica asistamos para dar a luz según tengamos o no un sistema privado de asistencia. Yo tuve la suerte de dar a un luz en una buena clínica con unas buenas instalaciones y de forma privada, por lo que no compartí habitación con ninguna otra mamá y tenia ” bastante ” privacidad. Matizo lo de privacidad porque como más adelante os comentaré, mi habitación era como el camarote de los hermanos Marx con un sinfín de entradas y salidas de médicos, fotógrafos, enfermeras y especialistas en varias disciplinas que me ofrecían pruebas y más pruebas para mi hija.

Estaremos todas de acuerdo en que lo que necesitamos es comodidad, limpieza, y unas buenas atenciones. Mi habitación no era excesivamente grande, la verdad, pero tenia un buen tamaño de baño, una cómoda cama para mi marido y era nueva y luminosa.

Unos meses antes de dar a luz, pedí en mi clínica que me enseñaran una habitación del área de maternidad y muy amablemente me enseñaron una habitación común y una habitación-suite con salón privado para las visitas. Después de hacer números no consideré que por 3 días debiéramos pagar la diferencia, ya que mi seguro privado no se haría cargo de ese elevado coste, teniendo en cuenta que no era más que un capricho por mi parte y que no le hubiera sacado partido por lo que más adelante os contaré.

Resumiendo;

  1. No tengáis problema en preguntar por las habitaciones y si tenéis curiosidad, pedid que os las enseñen.
  2. En la mayoría de clínicas os proporcionaran detalles de aseo que son muy prácticos para no tener que llevar grandes cosas.
  3. Preguntad por la cama para vuestro acompañante; es una cama normal? un sofá-cama? no es un verdadero detalle importante pero querréis que vuestro acompañante esté lo más cómodo/a posible sin tener sorpresas.
  4. Yo no le hice ningún caso a la televisión, pero quizá querréis distraeros con alguna película, noticias, partidos… en información os comentarán como funciona el tema de la televisión.

Las habitaciones son simples pero funcionales. Dispondréis de un armario para vuestras cosas, una mesa con ruedas para poder comer ( que se convertirá en el apoya-todo) y pocos detalles más, pero en general se suele salir bastante satisfecho de la estancia hospitalaria.

La comida.

Pues comida de hospital, sin más. Me daban un desayuno ( a mi marido le daban tiquet desayuno también), una comida, una merienda bastante básica y una cena que se me juntaba casi con la merienda ya que a las 20h me la traían a la habitación y me sentía como una niña pequeña :). Si os apetece algo, pedidle a quien sea que os lo traiga. Que os colmen de atenciones! que para eso habéis hecho un gran esfuerzo.

El servicio de nursery.

Fue uno de los botones del teléfono de la habitación que mas usé ya que tuve verdaderos problemas con el tema de la lactancia ( tema que tocaremos otro día) y recurrí a estas profesionales en varias ocasiones. Puedes llamarlas a cualquier hora y preguntarles cualquier duda acerca de tu bebé. Desde a qué hora se lo van a llevar para su bañito, que si necesitas ayuda para dar el pecho, que si no se despierta y tienes que darle de comer….mi marido y yo, como buenos padres primerizos, utilizábamos su servicio ante cualquier duda y, te voy a decir una cosa, digo yo que para eso están, no?

La única pega es que según la hora a la que llames te puede tocar la más simpática o la menos. La más experimentada o la menos. La que esté más o menos dispuesta a ayudar… Esto es una lotería, pero en general son muy buenas profesionales y te atienden con una sonrisa, sobretodo cuando preguntas cosas un poco raras debido a tu inexperiencia. Tranquila, han visto y oído de todo.

Las visitas.

El tema de las visitas. El polémico, en ocasiones, tema de las visitas. Habréis leído muchas cosas acerca de este tema. Aquellos de vosotros que ya hayáis pasado por esta experiencia sabéis exactamente lo que volveríais o no a hacer y a todos nos encantaría que compartierais con nosotros todas esas experiencias que envuelven el mundo de las visitas al hospital cuando se tiene un bebé.

Esto es una cuestión de gustos, una cuestión de como se suele ser en la vida practica. Mi consejo; pocas y cortas. Pero insisto en que eso va a gustos. A mi me encantaba estar rodeada de mi familia, hablo solo de los más cercanos. Ellos sabían a qué horas debían venir y cuanto rato estar y si quería pasar más tiempo a solas con mi pareja o descansando, solo tenia que decirlo. Lamentablemente no todas las personas son tan empáticas con esta situación y podéis acabar muy agobiados. ¿Qué hice yo y qué volvería a hacer? Establecer un día concreto y con un horario específico. Toda una tarde hasta la hora de la cena para recibir a aquellas personas que querían venir a conocer a nuestra hija. Todos aquellos que no pudieron venir en ese horario por motivos laborales o personales, tuvieron nuestra casa abierta días después para poder conocer a nuestro bebé. Insisto en que volvería a hacerlo. Con esto me ahorré visitas inesperadas en horarios inapropiados que impedían duchas, siestas o intentos de lactancia.

¿Por qué os he comentado antes que mi habitación era un no parar de entrar y salir personas? Pues porque en algunos sitios tienen la manía de entrar sin haber anunciado su llegada. Me explico; durante una mañana en la que estaba yo disfrutando de mi hija a solas, entraron en mi habitación unas 5 personas de diferentes sectores y especialidades tales como una fotógrafa, unos estudiantes de último curso que se ofrecían para hacer un estudio con mi hija, un especialista oftalmológico y otro para hacerle una prueba auditiva. Me quedé con tantos folletos en la mano que tuve que llamar a mi marido para que viniera y pusiera un poco de orden porque era una situación que, a mi me dio por tomármela a risa, pero puede llegar a molestar muchísimo. Es el único “pero” que le pongo a mi estancia.

Son pocos días, entre 3 y 5, los que se pasan al dar a luz, pero no por ello queremos estar a disgusto. Tened este tipo de detalles presentes para que no se den situaciones incómodas y, ante la duda, siempre debe primar el bienestar y la comodidad de la madre y del bebé. Nosotras deberíamos tener la última palabra siempre.

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